Qué dice la evidencia
El consenso del ACSM de 2019 concluye que el ejercicio aeróbico moderado unas tres veces por semana, combinado con fuerza dos veces por semana, mejora fatiga, ansiedad, síntomas depresivos, calidad de vida y función física en personas que han pasado por un cáncer.
La revisión del comité de las guías de actividad física de EE. UU. de 2018 encontró que más actividad física se asocia a menor mortalidad en cáncer de mama, colorrectal y próstata. Son datos observacionales: las personas más activas pueden diferir en otros aspectos, así que se interpretan como una asociación consistente, no como una garantía.
Cómo se organiza la vuelta
El programa parte de la capacidad actual, no de la que había antes del diagnóstico, y avanza hacia las recomendaciones generales de actividad física sin saltos bruscos.
- Fuerza de todo el cuerpo dos o tres veces por semana.
- Trabajo aeróbico progresivo hasta alcanzar el volumen recomendado.
- Equilibrio si hay neuropatía o riesgo de caída.
- Revisión de salud ósea y cardiovascular cuando el tratamiento lo justifica.
Efectos tardíos a tener en cuenta
Algunos tratamientos pueden afectar al corazón, al hueso o a los nervios periféricos. Si se conocen esos riesgos, se incorporan a la prescripción y se coordinan con el seguimiento oncológico.
