Por qué la misma pauta no sirve para todas las fases
La tolerancia cambia entre el periodo posquirúrgico, los ciclos de quimioterapia y la fase posterior al tratamiento. Una persona puede necesitar reconstruir primero movilidad y confianza; otra puede tolerar ya fuerza y trabajo aeróbico de mayor duración.
Se valoran síntomas, cicatrización, medicación, neuropatía, equilibrio, anemia comunicada, estado nutricional, actividad previa y señales de recuperación después de cada sesión.
Fuerza, abdomen y ostomía
El trabajo de fuerza puede progresar desde tareas sencillas y estables. Tras cirugía, las restricciones y los plazos indicados por el equipo sanitario tienen prioridad. Con ostomía, la gestión del dispositivo y el riesgo individual condicionan posiciones, presión y carga.
- Evitar aumentos bruscos de carga y presión.
- Progresar el tronco dentro de las indicaciones posquirúrgicas.
- Adaptar la sesión si existen diarrea, deshidratación o malestar digestivo.
- Priorizar seguridad si la neuropatía afecta a pies o equilibrio.
Señales para pausar y consultar
Fiebre, sangrado, dolor abdominal agudo, vómitos persistentes, signos de deshidratación, problemas con la herida o un deterioro marcado requieren detener el ejercicio y consultar. El ejercicio no sustituye el manejo médico o de enfermería de la ostomía.
