Antes de la cirugía: prehabilitación
La prehabilitación busca que la persona llegue a la operación con más fuerza, capacidad aeróbica y confianza. La revisión Cochrane sobre cáncer de pulmón encontró menos complicaciones pulmonares y estancias hospitalarias más cortas con ejercicio preoperatorio, aunque con estudios pequeños.
La evidencia no es igual en todas las cirugías. Un ensayo con personas mayores frágiles operadas de cáncer colorrectal no encontró diferencias en complicaciones entre prehabilitación y rehabilitación posoperatoria. Por eso no se promete un resultado quirúrgico: el objetivo realista es llegar en mejor estado físico.
Después de la cirugía: volver por fases
Los primeros días y semanas mandan las indicaciones del equipo quirúrgico: qué movimientos evitar, qué carga está permitida y cuándo se puede progresar. El ejercicio se reintroduce desde caminar y movilidad suave hasta fuerza y trabajo aeróbico más exigente.
- Respeto de los plazos de cicatrización y de las restricciones de carga.
- Progresión del abdomen o el tórax según la zona intervenida.
- Ajuste ante drenajes, ostomías, dolor o fatiga.
- Retorno a las actividades de la vida diaria como objetivo prioritario.
Señales para pausar y consultar
Fiebre, enrojecimiento o supuración de la herida, dolor que aumenta, sangrado, falta de aire o dolor en el pecho requieren detener el ejercicio y contactar con el equipo sanitario.
