Qué dice la evidencia
En hombres con cáncer de próstata en radioterapia, tanto el entrenamiento aeróbico como el de fuerza redujeron la fatiga frente a la atención habitual; la fuerza produjo además mejoras más duraderas en fuerza, calidad de vida y composición corporal.
En mujeres con cáncer de mama en radioterapia adyuvante, el ensayo BEST mostró menos fatiga con entrenamiento de fuerza progresivo que con relajación. Los metaanálisis apuntan en la misma dirección para fatiga y calidad de vida.
Cómo se adapta el programa
La fatiga de la radioterapia suele acumularse con las semanas, así que el programa se ajusta a esa curva en lugar de mantener la misma dosis de principio a fin.
- Sesiones más cortas o fraccionadas en las semanas de más cansancio.
- Ropa y ejercicios que eviten roce o presión sobre la piel tratada.
- Evitar piscinas con cloro si la piel está irritada, según indicación sanitaria.
- Coordinación con quimioterapia u hormonoterapia cuando se combinan.
Cuándo pausar
Fiebre, heridas o quemaduras cutáneas abiertas, dolor nuevo, mareos, falta de aire desproporcionada o un cansancio que impide las actividades diarias son motivos para pausar y consultar al equipo de oncología radioterápica.
