Por qué no basta con decir «muévete más»
Una recomendación genérica no define frecuencia, intensidad, volumen ni progresión. Además, la baja capacidad, el dolor articular o la fatiga pueden dificultar empezar.
Se valora actividad actual, fuerza, tolerancia aeróbica, presión arterial, glucosa cuando proceda, medicación y barreras reales para construir una dosis sostenible.
Cómo se reparte el estímulo
El trabajo aeróbico ayuda a aumentar el gasto y la capacidad cardiorrespiratoria; la fuerza conserva o mejora masa muscular y facilita el manejo de glucosa. Reducir periodos largos sentado suma actividad sin depender de una única sesión.
- Fuerza dosificada de grandes grupos musculares.
- Actividad aeróbica continua o por intervalos.
- Aumento gradual de pasos y movimiento diario.
- Seguimiento de adherencia, recuperación y factores cardiometabólicos.
Límites profesionales
El grado de fibrosis, la función hepática, las analíticas y el tratamiento corresponden al equipo sanitario. Una enfermedad hepática avanzada, descompensación o síntomas nuevos requiere indicaciones clínicas específicas antes de progresar.
El ejercicio complementa, pero no sustituye, el tratamiento médico ni la intervención nutricional cuando está indicada.
