Fatiga y sensibilidad al calor
La fatiga de la esclerosis múltiple no se interpreta igual que el cansancio habitual. La hora del día, el sueño, la temperatura y las tareas previas pueden cambiar mucho la tolerancia.
Fraccionar el ejercicio, controlar el ambiente y reservar margen para la recuperación permite acumular trabajo sin convertir cada sesión en una prueba máxima.
Qué componentes puede incluir
El programa parte de la capacidad y de las limitaciones actuales, no de un protocolo único.
- Ejercicio aeróbico continuo o por intervalos.
- Fuerza con posiciones estables y progresión gradual.
- Equilibrio y control postural cuando sea seguro.
- Movilidad y actividad diaria para limitar el sedentarismo.
Brotes, cambios neurológicos y seguridad
Un brote, fiebre, infección o un empeoramiento neurológico nuevo requiere valoración sanitaria antes de mantener o progresar la carga. Si el equilibrio es inestable, se seleccionan apoyos y posiciones que reduzcan el riesgo.
El ejercicio no sustituye la neurología, la atención sanitaria neurológica ni el manejo farmacológico. El trabajo debe coordinarse cuando existen necesidades específicas de rehabilitación.
